Almazara de Alcorneo- El Maestro
Almazara de Alcorneo- El Maestro
Miguel
Carnerero,
el maestro que modernizó
el alma de Alcorneo
La historia de Almazara Alcorneo no solo está construida con aceitunas y aceite. Está construida con personas que supieron mirar hacia el futuro sin olvidar sus raíces. Miguel Carnerero fue una de esas personas.
Un pionero en su época
A comienzos de los años 80, cuando en la comarca todavía no existía maquinaria con aquella tecnología, Miguel tomó una decisión que cambiaría para siempre la almazara. Apostó por la innovación y dotó las instalaciones de los sistemas más avanzados de aquel momento.
Tecnología que trajo a Alcorneo en los años 80
Nuevos molinos
Batidoras
Decánter
Centrífugas
Depósitos
"Entendió que la tradición y la modernización no estaban reñidas, sino que juntas podían conseguir un producto todavía mejor."
Su forma de entender el aceite
Miguel estuvo siempre a la cabeza de la almazara, formándose, aprendiendo y buscando la excelencia en cada campaña. Su obsesión era una sola: elaborar los mejores aceites de oliva virgen extra de la comarca, respetando la esencia de la aceituna y el trabajo de cada agricultor.
Cuidaba cada cosechero, cada entrega de aceituna, como si fuera propia. Sabía que detrás de cada fruto había meses de esfuerzo, dedicación y amor por el campo. Porque entendía que la calidad del aceite empezaba mucho antes de llegar a la almazara.
El referente de la Raya
"El lagar de Miguel"
Gracias a su trabajo y compromiso, el nombre de Almazara Alcorneo comenzó a ser reconocido más allá de la comarca, en toda España y fuera de nuestras fronteras. La almazara se convirtió en un referente en la Raya — conocida por muchos como "el lagar de Miguel", un lugar donde la experiencia, el conocimiento y la pasión se transformaban en un aceite único.
Visión
Pionero en tecnología cuando nadie más se atrevía en la comarca
Excelencia
Obsesionado con el mejor aceite en cada campaña, sin excepciones
Respeto
Cada cosechero y cada aceituna tratados como si fueran propios
El testigo que pasó a Irene
Miguel tuvo la generosidad de transmitir todo lo que sabía — cada secreto, cada detalle, cada valor que durante años había defendido. Así consiguió que su legado continuara vivo y que una nueva generación pudiera recoger el testigo.
En 2013, Irene Carnerero asumió ese reto: continuar una historia llena de esfuerzo, pasión y amor por la tierra. El verdadero legado de Miguel no está en las máquinas que instaló, sino en una forma de entender la almazara: con respeto, con conocimiento y con el corazón puesto en cada gota.
"Miguel fue el hombre que hizo avanzar Alcorneo hacia el futuro sin perder nunca sus raíces. Un maestro del aceite y una pieza fundamental de una historia que continúa viva."
— Irene Carnerero, 4ª generación



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